La producción de bienes y servicios a partir del cannabis medicinal en zona franca

Por: Tomás Barreto Ramírez  / Socio – Blanco de Castro & Barreto Abogados

El cultivo, uso y comercialización de cannabis medicinal para explorar sus ventajas como alternativa farmacéutica, ha venido teniendo un desarrollo importante en el país desde la expedición de la Ley 1787 de 2016.

Esta norma vino a darle un marco regulatorio a diferentes condiciones que hacían de Colombia un lugar apto para el desarrollo de una industria del cannabis medicinal, dadas sus condiciones climáticas favorables, los bajos costos de producción y las posibilidades de exportación con diferentes mecanismos que permiten ahorros en impuestos y, por ende, más competitividad en los mercados externos.

Como nuestra legislación está enfocada a la creación de una industria farmacéutica de productos derivados del cannabis, es necesario hacer importantes inversiones de capital en los proyectos, que generalmente implican tener el control sobre las semillas, el cultivo y la fabricación de los derivados.

De esta forma, resulta de la mayor importancia una planeación fiscal que le permita a los inversionistas mejorar su tasa de tributación, generar mayor rentabilidad y ser más competitivos en el mercado nacional y extranjero.

Uno de los mecanismos que permite lograr los objetivos expuestos, es el régimen de zonas francas, el cual tiene una tarifa diferencial del 20% en el impuesto sobre la renta frente al 32% del resto del territorio aduanero nacional, producción de bienes finales con fines de exportación sin pago aranceles e IVA, inversión en maquinaria, equipo e infraestructura sin IVA, entre otros.

Además de los anteriores beneficios, las zonas francas son espacios que cuentan con una infraestructura logística moderna, con tecnología de punta y de servicios públicos eficientes, en el que se propende por servicios ágiles y eficientes en los procesos de ingreso, exportación y venta local de bienes y servicios.

Importante tener en cuenta que, para acceder a este régimen, es necesario cumplir con unos requisitos de inversión y empleo que dependen del monto que se vaya a invertir en activos fijos reales productivos.

De igual forma, se debe precisar que como los procesos productivos de transformación del cannabis y de servicios asociados al producto se realizarían en la zona franca, se tendría que crear una nueva compañía, ya que las empresas calificadas como usuarios industriales de zona franca no pueden realizar ninguna actividad por fuera de sus instalaciones.

En este sentido, en la zona franca se podría hacer, por ejemplo, toda la etapa de investigación y desarrollo de las semillas, así como el proceso productivo de los derivados y otras actividades de servicios asociadas al cannabis medicinal. De esta forma, quedarían por fuera de la zona franca únicamente las áreas de cultivo, por lo que se requiere planear en forma adecuada la solicitud de las licencias correspondientes o generar encadenamientos productivos con pequeños cultivadores, que por ley deben tener una participación en este mercado.

Así mismo, debe tenerse en cuenta que la zona franca quede cerca de los cultivos, de los aeropuertos internacionales del país y de la infraestructura de carreteras que permita llegar a los puertos marítimos, pero también al lado de los grandes mercados locales. Por este motivo, ciudades como Bogotá y especialmente los municipios vecinos, dadas las restricciones de la ciudad para acoger nuevos procesos industriales, se convierten en los mejores sitios en los que se debería ubicar la compañía bajo este régimen.

Aunque el trámite de las licencias y permisos para producir, exportar o vender en el mercado local es una de las principales limitaciones que tiene el país en la actualidad para un avance más rápido de los procesos asociados al cannabis medicinal, estamos seguros que en el corto plazo esto se va a solucionar, lo que ya se puede ver con la expedición de la Resolución 315 del 2 de marzo de 2020, con la cual se abrió la puerta para la producción de derivados del cannabis en las zonas francas.

De esta forma, las zonas francas se convierten en uno de los polos de desarrollo más importantes para la industria del cannabis medicinal, por las ventajas fiscales, logísticas y de infraestructura que les ofrecen a los inversionistas y con la posibilidad de generar encadenamientos productivos con grandes y pequeños cultivadores de este producto.

 

Links de interés:

https://www.thebusinessyear.com/colombia-2020/zona-franca-de-occidente/interview

https://www.dinero.com/empresas/articulo/inversiones-en-zona-franca-de-occidente/296724

 



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